Si en la vida del hombre no hay nada que tenga un valor real, sino que todo lo que se ve, y todo lo que se hace es vanidad; vale la pena que nos acordemos de Dios nuestro creador. Es lo único real que existe, y nosotros somos la prueba de ello.
El gran rey de Israel llamado Salomón, después de haber experimentado toda clase de placeres mundanos, haber escrito un gran número de proverbios y de llevar a su país a la cumbre en la economía; dijo: Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
El descubrió que la vida del hombre no tiene sentido ni valor si está alejado de Dios, que lo único que tiene real valor es que el hombre se acuerde de su creador y se acerque a él.
Existen tres cosas en que la juventud no piensa: La vejez, las enfermedades, y la muerte; pero eso no detiene el proceso de la vida, lo pensemos o nó, la juventud se termina, las enfermedades atacan, y finalmente fenecemos. Tomando en cuenta estas realidades, se ve la necesidad de que…
El hombre se acuerde de su creador en los días de su juventud.
El problema que se ve en la juventud es que nuestra vida se enfrasca en el deseo de los placeres mundanos, y queremos andar en los caminos de nuestro corazón, y nuestros ojos se van tras la figura corporal del ser que despierta Nuestros instintos carnales.
Pareciera como si tenemos distorsión en nuestra personalidad y nos enojamos frecuentemente, pensamos en hacer maldad cuando no logramos los antojos de nuestro corazón.
Se nos escapa de nuestro pensamiento el hecho de que la juventud se acabará, y que cuando estemos grandes, si es que llegamos a la madurez, no tendremos nada más que reconocer que todo es vanidad; que lo único eterno y de valor incalculable, es que nos acordemos de nuestro creador.
Debemos tomar muy en serio la advertencia de la palabra de Dios la cual nos dice: "Sabe que sobre todas estas cosas te juzgará Dios". Eclesiastés 11:9-10
La persona que no se acerca a Dios en los tiempos de la juventud, tendrá como consecuencia la tristeza de no haber aprovechado el tiempo en su vida espiritual.
El hombre se acuerde de su creador antes que vengan los días malos.
Los días malos comienzan cuando se nos quita la alegría de vivir y comienza a reflejarse en nosotros un espíritu de frustración. El sol, la luna y las estrellas se oscurecen por causa de las cataratas que nos hacen llorar por la impotencia a la observación.
Es razonable que nos acordemos de nuestro creador antes que vengan los tiempos de imposibilidades por causa de la vejez.
Sirvamos al Señor ahora que tenemos la alegría de la vida; miramos, oímos, no nos tiemblan las manos por causa del mal de parkinson, y podemos congregarnos.
El hombre se acuerde de su creador antes de morir (v.6)
Que se quiebre la cadena de plata, que se rompa el cuenco de oro, que el cántaro se quiebre junto a la fuente y la rueda sea rota junto al pozo y el polvo vuelva a la tierra, todo esto significa que tenemos que acordarnos de Dios antes que muramos.
Todo lo que hagamos en la vida; sino buscamos a Dios nuestro creador, todo será vanidad de vanidades. El hombre debe buscar a su creador; alabarle y adorarle, porque cuando morimos ya no podemos en nuestro cuerpo hacer memoria de Dios, y en el Sheol no le podremos alabar. (Salmos 6:5)
CONCLUSIÓN: Debemos acordarnos de nuestro creador ahora que estamos vivos, porque después de la muerte, ya no podremos arrepentirnos de nuestros pecados, y perderemos la oportunidad de la vida eterna sino buscamos a Dios de ahora.
sábado, 6 de diciembre de 2008
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